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6 BENEFICIOS DEL COLECHO
Colecho es el acto de compartir la cama o de dormir con los hijos usando una cuna adecuada para eso Es una opción con muchos seguidores debido a sus múltiples ventajas y beneficios, y que ha existido desde siempre.
1.- Facilita la lactancia
Es más sencillo alimentar al bebé durante la noche. La mamá apenas tiene que despertarse para amamantar y puede recuperar de inmediato. Solo tienen que acercarlo al pecho si es pequeño y, más adelante, él mismo se aproximará y mamará lo que necesite. También se facilita el trabajo si el recién nacido no toma leche materna y se alimenta con mamadera.

La lactancia es un proceso natural, que es óptimo cuando se produce a libre demanda, ya que la succión regula la producción de leche y favorece el mantenimiento de una relación adecuada de la oferta disponible. Si no hay inconvenientes, a más succión habrá más leche.
Los recién nacidos necesitan mamar de noche para mantener el aporte apropiado de nutrientes, cantidad de leche ingerida y hábitos de lactancia no interferidos. Durante los primeros meses, no atender su necesidad de alimento puede producirles hipoglucemia nocturna.

2.- Descanso de los padres
Dormir con el recién nacido también favorece el descanso de la mamá, que no tiene que levantarse de la cama en las noches para atender a su bebé cuando se despierte para comer, cuando llora, se destapa o está enfermo. Sencillamente, acercándolo a su cuerpo, lo reconforta. En este proceso el papá descansa e incluso se puede hacer cargo también, hablándoles, acariciándolo, cambiándolo o abrazándolo sin salir de la cama.

3.- Más tiempo juntos
La vida moderna y los hábitos de trabajo hacen que muchas familias disfruten de pocas horas al día juntos. El colecho ofrece una oportunidad de recuperar ese tiempo perdido y compartir más contacto físico y emocional.
Así como las parejas disfrutan dormir juntos para hablar, abrazarse, hacerse mimos y despertar juntos. Con los niños esto sucede igual, dormir con ellos hace que la familia pueda compartir el sueño y también todos esos momentos de intimidad y cariño que ofrece el tiempo nocturno.

4.- Fomenta buenos hábitos de sueño
El llanto de un bebé a veces responde a razones físicas, pero en otras ocasiones es por miedo, frío, dolor, necesidad de contacto y mimos o incomodidad. Cuanto antes lo atendamos, sufrirá menos tiempo y llorará menos. Saber que los padres están cerca, hace que la guagua se sienta más segura cuando va a dormir y durante su ciclo de sueño.

5.- Cuanto mejor durmamos, mejor estaremos por la mañana
Atender un bebé es muy cansador, y enfrentar un día sin haber dormido la noche anterior lo complica aún más. Dormir con un hijo no elimina sus despertares, pero los reduce y hace mucho más sencillo recuperar el sueño antes. Y desde luego, cuanto mejor durmamos, más descansados, más animosos y más sanos nos sentiremos la mañana siguiente.

6.- Sensación de seguridad y cercanía
El colecho brinda a los niños cercanía con sus padres, intimidad y una sensación de seguridad que favorece el descanso y la lactancia.

(http://www.bebesit.cl/productos_detalle.php?idmarca=&idcategoria=17&idsubcategoria=12&idproducto=228).

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Todo lo que debemos saber sobre sillas de auto
Si hay algo que no debe faltar cuando viajamos con niños son los elementos de retención para ellos, ya sean sillas nido, sillas o butacas. La ley en Chile las exige y los estudios indican que si son instalados en forma correcta previenen entre un 50 y un 80% de las lesiones mortales y graves de los menores pasajeros involucrados en un accidente de tránsito.
La seguridad dentro del automóvil es fundamental, los sistemas de retención reducen daños y lesiones mientras los niños viajan. Existe un tipo de elemento de retención para cada edad, talla y peso. Es importante usar el adecuado y que la instalación sea realizada en forma correcta, de acuerdo a las instrucciones del fabricante.

Normativa sillas infantiles
En mayo de este año entró en vigencia un decreto que obliga a que todas las sillas de niños que se comercializan en Chile cumplan con las normativas de seguridad vigentes en Europa y Estados Unidos. Esto garantiza que estos sistemas de retención hayan sido sometidos a ensayos de comportamiento ante impactos y a pruebas de volcamiento, resistencia de los broches del arnés, seguridad ante rotación y pruebas de inflamabilidad del material. Puedes encontrar el listado de sillas acreditadas en el país en: http://www.conaset.cl/sistemas-retencion-infantil/

Otras disposiciones de este decreto son:
-Se prohíbe el traslado de menores de 12 años en los asientos delanteros de los vehículos. Deben viajar en el asiento trasero, utilizando siempre el cinturón de seguridad o algún sistema de retención infantil (SRI) adecuado a su peso y talla.
-A partir de marzo de 2017, la Ley de Tránsito obligará a los automovilistas a transportar a los menores de hasta 8 años inclusive, o estatura de 135 centímetros y 33 kilogramos de peso en sistemas de retención infantil, actualmente deben hacerlo hasta los 4 años.
- Anclaje para sillas en el vehículo: El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, a través de Conaset, publicó en 2014 un decreto que incorpora como requisito obligatorio que los vehículos cuenten con anclajes ISOFIX o LATCH para sujetar los sistemas de retención infantil.

¿Cuál es la multa a la que me expongo?
El traslado de niños en el asiento delantero antes de los 12 años será considerado una falta gravísima, lo que significará una multa de 1,5 hasta 3 UTM (entre $67.700 y $135.500, aproximadamente) y suspensión de licencia entre 5 y 45 días.

Etiqueta de acreditación
Las sillas de auto jamás se deben reutilizar, es peligroso utilizarlas usadas.
Al comprar una nueva silla debes tener en cuenta buscar la etiqueta del Gobierno con su Código de Certificación. La etiqueta debe ir adosada a la silla, mide 9,5 de alto por 7,5 de ancho y es amarilla.


¿Qué debe considerar al comprar un Sistema de Retención Infantil (SRI)?
Que sea adecuado al peso, talla, edad y contextura física de tu hijo/a.
Que sea compatible con tu vehículo según el tamaño y el sistema de anclaje disponible en el auto (isofix, latch o cinturón de seguridad).
Que cumpla con la certificación europea o norteamericana vigente. En Chile lo certifica la etiqueta de acreditación.
Que sea fácil de instalar o que te enseñen a instalarla en el lugar donde la compres.
Que sea compatible con el grupo familiar: todos los ocupantes del vehículo deben viajar cómodos y seguros.

¿Cuál es la silla correcta su mi hijo/a?

LACTANTES (Grupo 0): Silla nido / huevo
– Recién nacidos a 13kg aprox. o 45 a 91 cm.
– Orientación: Asiento trasero, mirando hacia atrás.
Es preferible colocarla en el centro para minimizar los posibles daños en caso de colisión lateral. Si se coloca en la parte delantera, tendremos que asegurarnos que el dispositivo de airbag del pasajero está desconectado.

NIÑOS PEQUEÑOS (Grupo I): Silla con arnés
– De 13 a 18kg aprox. o 77 a 109 cm.
– Orientación: Asiento trasero, mirando hacia adelante.
Silla con arnés de 4 o 5 puntos de anclaje.

NIÑOS MAYORES (Grupo II-III): Butaca
– De 15 a 36kg aprox. o 99 a 150 cm.
– Orientación: Asiento trasero, mirando hacia adelante.
Cojín elevador con respaldo dotado de protección lateral para la cabeza, se sitúa en la parte trasera en el sentido de la marcha y a ser posible en el centro. Debe incluir una guías laterales para colocar el cinturón ajustado a las caderas, lo que evitará lesiones en la cavidad abdominal o en la columna.


¿Cuándo un niño/a debe usar cinturón de seguridad?
Se recomienda llevar al niño/a en silla hasta que tenga una estatura de 135 cm.
– Después debe ir siempre en el asiento trasero con cinturón de seguridad abrochado.
-Los niños/as no deben viajar en el asiento delantero porque el airbag no está diseñado para ellos y puede causarles graves daños en caso de accidente.

¿Cómo instalar la silla de forma correcta?
- La silla debe ubicarse en su posición correcta, mirando hacia adelante o hacia atrás, según corresponda.
- La ubicación central en el asiento trasero es la más segura, siempre y cuando la silla quede bien instalada.
- Todos los sistemas de anclaje son eficaces, ya sea el cinturón de seguridad, latch o isofix. Deben estar bien utilizados y no se deben combinar, a menos que el fabricante lo indique.
- En caso de instalar la silla anclada al vehículo con cinturón de seguridad, se deberá usar un sistema adicional como la así llamada “H”(accesorio) o el broche interno que es parte de la estructura de la silla.

Antes de iniciar tu viaje recuerda comprobar:
El ajuste correcto del arnés que afirma al niño/a, debe quedar lo suficientemente firme que impida que el niño resbale por debajo de él y le permita viajar cómodo.
- El anclaje correcto de la silla al vehículo, toma la silla con una mano a cada costado de la base y muévela de manera lateral. El movimiento no debe superar los 2,5 cm por lado.
- No usar elementos dentro de la silla que no incluya el fabricante, como por ejemplo cojines, cubiertas para el arnés o similar.


Reglas de oro
Nunca viaje con un niño/a en brazos. No importa lo fuerte que sujete a su hijo/a, no podrá mantenerlo seguro en caso de accidente.
Llévelo SIEMPRE en su silla, por más corto que sea el trayecto y aunque el niño/a se resista.
Antes de adquirir un asiento infantil, solicite que le enseñen las instrucciones de uso del mismo y consulte con el manual de propietario de su vehículo, de forma que compruebe que es compatible.
La mejor silla no es la de mayor precio, sino aquella que es adecuada para la edad, peso y talla del niño, según el vehículo y que sea fácil de instalar
Tu hijo/a debe utilizar silla desde su primer viaje en auto cuando salga del hospital.
– En caso de accidente de tránsito, no vuelva a ocupar la silla nuevamente ya que sus materiales pueden haber sufrido un desgaste que la hace ineficiente.
De el ejemplo. Recuerde que todos los ocupantes del auto deben utilizar cinturón, no solamente los más pequeños. El niño/a aprende observando e imitando la conducta de los padres.

Fuente: http://www.conaset.cl/

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Primer año: grandes avances en el desarrollo
¿A qué edad debe sostener la cabeza? ¿Qué pasa si al año aún no dice sus primeras palabras? ¿Es normal que no gatee? Este tipo de inquietudes es bastante frecuente entre los padres. La mayoría se pregunta qué es ‘normal’ y qué no, y el parámetro más común para determinarlo suele ser la comparación con otros bebés. Sin embargo, aunque éste puede ser un buen indicador, no es único ni definitivo.
Eso sí, existen medidas para determinar cuando se está frente a un retraso significativo en algún área del desarrollo evolutivo. Por lo general, son los propios pediatras quienes lo detectan, pero como recomienda Karin Kleinsteuber, neuropediatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, “los padres deben estar atentos y conocer algunos de los hitos del desarrollo y la edad en que éstos se adquieren, para consultar si no se dan”.
Paso a paso
Recién nacido. Acostado boca arriba, flexiona los brazos y piernas sobre el cuerpo, sin apoyar los talones. Puede patear y mover los brazos involuntariamente de forma brusca. Acostado boca abajo, dobla las rodillas bajo el abdomen. No puede levantar la cabeza, pero sí girarla de derecha a izquierda. Al sujetarle sentado, la cabeza cae hacia delante o atrás. Mantiene brazos y piernas flexionados. El llanto es su principal forma de comunicación. Siempre significa algo, por lo que debe ser atendido.
Tres meses. Acostado boca abajo, se apoya sobre los antebrazos, levanta la cabeza arriba y estira los muslos estirados. Acostado boca arriba se mira las manos. Sus rodillas aún están algo dobladas, pero apoya los talones en la cama. Sosteniéndole sentado, la espalda está más recta. Al ponerle algo en la mano, hay presión involuntaria: puede sostener un sonajero y agitarlo. Tiene abiertas las manos y se las mira. Sigue objetos con la mirada, pero no acierta a atraparlos con las manos. Se despierta con ruidos cercanos (antes de esta edad, suele dormir aunque haya ruidos a su alrededor). Al ver un juguete o una persona conocida, mueve brazos y piernas y balbucea espontáneamente.
Seis Meses. Acostado boca arriba, levanta la cabeza y los hombros. Se toma los pies. De pie, sujetándole por las axilas, se apoya sobre los pies, sin cruzar las piernas y salta. Puede mantenerse sentado sin apoyo unos segundos. Mantiene dos objetos, uno en cada mano. Se lleva todo a la boca. Busca el origen de los sonidos girando su cabeza. Tiende los brazos a las personas conocidas y trata de llamar su atención con sonidos y balbuceos. Emite ruidos espontáneamente y por imitación.
Nueve Meses. Empieza a gatear, algunos gatean hacia atrás y otros se arrastran. Aprende a ponerse de pie apoyándose. Coge objetos entre el dedo índice y la base del pulgar. Juega a golpear cosas de forma brusca y sonora y las tira al suelo. Se reconoce en el espejo. Gira la cabeza en dirección a la voz aunque le hablen muy despacio. Inicia juegos e indica con las manos lo que desea. Además, imita los sonidos.
Doce Meses. Camina tomado de una mano. Se puede agachar a tomar un objeto. Con la pinza de índice y pulgar, le gusta meter pequeños objetos de uno en uno. Puede encajar, si se le hace una demostración antes. Se quita los calcetines. Obedece órdenes sencillas como “dame” o “toma”. Puede dar un beso cuando se le pide. Utiliza una sola palabra para indicar toda una frase con sentido. Ejemplo: “Calle”, queriendo decir “Vamos a la calle”.
Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOK, enero 2013

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El juego después de los tres años
Poco a poco, a medida que crecen, los niños juegan menos tiempo solos y se vuelven más sociables. Alrededor de los cuatro años son capaz de compartir sus juegos con otros niños de su edad. Pasa al juego cooperativo con conversación, ya que su lenguaje es más avanzado, lo que le permite asignar roles a una actividad en común.
Después de los tres años, los niños son capaces de recibir instrucciones e imitar movimientos, por lo que pueden jugar en grupo. Son más conscientes de su “yo”, lo que los incentiva a jugar “mostrándose”, para ser alabados por los demás.

A esta edad, un niño es capaz de comprender sencillos cuentos y dibujar objetos y figuras humanas algo más reconocibles que los simples trazos que hacía cuando tenía uno o dos años.
Ahora, el niño imita su entorno, reproduce los gestos y las entonaciones de sus padres y hermanos. También juega imitando escenas de su vida social, como ser médico, cocinero o llamar por teléfono.

Entre los tres y los cuatro, se perfecciona el movimiento de las manos, siendo ahora mucho más preciso. Poco a poco los dedos adquieren más agilidad y autonomía. Los materiales moldeables, como el barro o la plasticina, son ideales para llevar a cabo distintas manualidades. Y los rompecabezas ayudan a potenciar sus aspectos cognitivos.

Hacia los cinco años es común que el niño cree un amigo imaginario, especialmente si es hijo único o no tiene mucho contacto con otros menores.

También entre los 4 y 5 años, el comportamiento del niño se adapta a su propio sexo, por lo que el juego de los niños es más brusco que el de las niñas y los juegos de representación son más contundentes. Los padres son su referente y aparecen en ellos algunas inquietudes respecto al ámbito sexual. También se manifiestan en el juego las dificultades en el aprendizaje, lenguaje y temperamento, si es que las hay.

REVISTA PADRES OK, ENERO 2011

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Una casa a prueba de niños
Los accidentes ocurren cuando uno menos se lo espera. Por eso y cuando hay niños lo mejor es prevenir. Pequeños detalles podrán salvarle muchos malos ratos e incluso, la vida. Estos son algunos consejos básicos de prevención en la casa:
Precaución dentro y fuera del hogar
- Coloque puertas de seguridad al comienzo y al final de las escaleras y asegúrese de que el diseño impida que el niño pueda treparlas o abrirlas.
- Ponga alfombras o gomas antideslizantes en los peldaños.
- Si vive en un departamento o tiene segundo piso, instale protecciones o rejas en las ventanas.
- Si tiene piscina, coloque cercas de al menos un metro y medio por toda la orilla para impedir el paso del menor. Jamás lo deje bañarse sin vigilancia. Además, es conveniente enseñarles a nadar a una edad temprana. En todo caso, se recomienda que los más pequeños usen chaleco salvavidas permanentemente.
- Si tiene mascotas, especialmente un perro, mantenga sus vacunas al día. No deje al niño sólo con el animal.
- Instale protectores especiales en las puertas y en las puntas de los muebles.

En la cocina y a la hora de comer
- Fije la cocina pegada a una pared y utilice los quemadores posteriores, cuidando que mangos de sartenes y ollas no sobresalgan.
- Coloque un sello de seguridad a la puerta del horno.
- Si desea aumentar aún más la seguridad, en el mercado se pueden encontrar diversos accesorios, como barreras para aislar la cocina y sellos especiales para fijar las perillas del gas.
- Evite que el niño juegue en el cuarto de cocina y que se acerque al horno aun cuando esté apagado.
- Jamás tome té u otro líquido caliente con el niño en brazos.
- Sirva las comidas y bebidas del niño tibias.
- Tenga cuidado al transportar bandejas con alimentos calientes y advierta a los menores que se aparten del camino.
- Procure que los manteles no cuelguen de la mesa para que el menor no pueda tirarlos y voltearse objetos pesados o calientes.
- Nunca deje fósforos ni cuchillos o utensilios cortantes a su alcance.
Enchufes, artefactos eléctricos y estufas
- Tape todos los enchufes de la casa con protectores o cinta adhesiva.
- Mantenga los cables e instalaciones eléctricas en buen estado y fuera del alcance de los niños. Para ellos resultan muy atractivos.
- Evite utilizar alargadores, a menos que sea estrictamente necesario.
- Coloque protecciones delante de las estufas.
- Desenchufe la plancha apenas termine de usarla para evitar quemaduras.

En el cuarto de baño
- Coloque un piso antideslizante en la bañera o ducha.
- Regule periódicamente la temperatura del calefont y verifique que el agua no esté demasiado caliente antes de lavar o introducir al niño en el agua. Su piel es muy sensible al calor, especialmente si se trata de un bebé.
- No deje artefactos eléctricos en el cuarto de baño o en lugares donde haya agua cerca.
- Si es el lugar donde mantiene los medicamentos, preocúpese de que queden a una altura considerable y en un estante cerrado.
- Existen seguros para evitar que el niño introduzca sus manos o cabeza en el W.C.

Sustancias tóxicas y objetos peligrosos
- Detergentes, cloro, parafina y toda sustancia tóxica debe guardarse fuera del alcance de los menores, si es posible, bajo llave. Ellos no saben que puede tratarse de venenos.
- Nunca deje cigarrillos encendidos.
- A los niños pequeños les gusta llevarse todo a la boca. Los objetos de tamaño menor, como monedas, bolitas o piezas desmontables pueden provocarle una asfixia. También el maní.
- Mantenga lejos de su alcance las bolsas plásticas, ya que hay niños que se han asfixiado jugando con ellas. Tampoco se recomienda dejar que los más pequeños inflen globos.
- No es una buena idea tener una arma en una casa con niños.
Padres OK / Diciembre 2015

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Alimentación saludable: ¡fanáticos de frutas y verduras!
¿Tu hijo no tolera las verduras? No te extrañes. Se trata de una reacción normal y hasta esperable en los primeros años de vida. ¡Aprende cómo hacer que tu hijo coma de todo!
Desde pequeños, los niños aceptan muy bien el sabor dulce (que se asemeja a la leche materna) y el salado. En cambio, y en forma natural, suelen rechazar los sabores neutros, agrios o amargos, como los que tienen muchas verduras.
“Las primeras veces que un niño ingiere ciertas verduras tiende a rechazarlas. Sin embargo, a través de múltiples contactos con esos alimentos, terminará aceptándolos. Pero si la mamá no vuelve a ponérselos en el plato, el pequeño no aprenderá a comerlos”, advierte el pediatra Carlos Castillo, especialista en nutrición del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA.

A combatir el rechazo

Si tu hijo no acepta las verduras, disimula su sabor -pero no lo escondas por completo- dándoselas con salsas, en purés, sopas, tartas de verduras, gratinados o combinándolas con otros alimentos que al niño le gusten. Insiste con aquellas que le agraden, incluyéndolas varias veces en el plato. Y es que, si durante el primer año solo le ofreces papas y zanahorias, después costará más que acepte otras verduras, como brócoli, arvejas, espinacas o apio.
Es conveniente intentar con diversas verduras, con el objetivo de determinar cuál prefiere tu hijo. Prueba con distintas texturas, colores y preparaciones. A veces los padres suponen que al bebé no le gustará determinado alimento y, por lo mismo, ni siquiera se lo ofrecen. Haz un puré de frutas o vegetales e incorpóralo a otras comidas, como pastas, arroz o carnes. Un puré de coliflor, por ejemplo, puede incorporarse perfectamente a uno de papas. Los licuados -mezclas de yogurt y frutas o vegetales frescos- son otra deliciosa alternativa.

Asimismo, privilegia la variedad y calidad de las verduras ingeridas en lugar de presionar para que coman grandes cantidades. Con dos o tres cucharadas al principio estará bien.


Estrategias a la hora de comer
1. Mantén a la vista una fuente con frutas de distintos colores para que atraigan la atención de los pequeños.
2. Guarda en el refrigerador pequeñas bolsitas llenas de frutas y vegetales trozados, como colaciones (snack) por si salen apurados o van de paseo.
3. Sirve frutas y verduras en todas las comidas. Agrégalas ralladas o en trozos al plato principal, a las sopas o al postre.
4. Elimina distractores como la televisión y los juguetes sobre la mesa, porque hacen que el niño pierda interés por la comida.

Padres Ok, septiembre 2015

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¡Al jardín y al colegio! La emoción del primer día
Es inevitable que el primer día de clases los niños se sientan un poco ansiosos y es probable que más de una lágrima salte de sus ojos mientras aprietan la mano de su mamá y su papá. La primera experiencia, tanto en el jardín infantil como en el colegio es impredecible, porque mientras unos llegan entusiastas y osados, otros se muestran más tímidos y reticentes a alejarse todos los días de sus padres para entrar al mundo escolar.
La disposición y la actitud de los niños durante el primer día de clases está determinada por distintos factores, como su personalidad y el carisma de los profesores, pero principalmente, por la actitud de los padres y el apoyo que le entreguen al niño en este proceso de adaptación. A pesar de que éstos se sientan preocupados respecto de si sus hijos serán bien recibidos por la tía o el profesor, si los extrañarán o y si realmente lograrán adaptarse, deben mostrarse tranquilos porque son su principal apoyo y mantener ante todo la calma.

Preparándolos para el gran momento
Siempre es bueno contarle a los niños cuando y por qué comenzarán a ir al jardín infantil y al colegio. Los padres son los encargados de familiarizarlos con lo que esto significa -como ir con el niño a conocer el establecimiento y contarle algunas de las cosas que hará- sin llegar a los extremos, porque no es conveniente sentar al niño especialmente para hablarle al respecto, ni tampoco centrar todas las pláticas familiares en el tema. De esta manera, se reduce la vida del niño sólo al hecho de que comenzará su etapa pre escolar y escolar, y se transforma el jardín y el colegio en un tema de grandes dimensiones que puede poner al pequeño más ansioso y excitado.
Cada vez que se converse sobre el tema, los adultos deben mantener una actitud positiva y alegre, de manera de traspasar esos sentimientos al niño. Lo mejor es introducir el tema del jardín infantil y el colegio de manera natural y aprovechando instancias cotidianas para entregarle información y transmitirle confianza; contarle que está creciendo y que al igual que todos los niños de su edad, debe ir al colegio para aprender cosas nuevas. En el caso de los niños preescolares, hay que explicarles que en el jardín infantil podrá jugar, hacer actividades y conocer nuevos amigos.
Conviene dejar todo preparado la noche anterior sin que el pequeño perciba un movimiento inusual en la casa. Tener listos los útiles, la colación, la ropa e incluso el baño del niño, evitará retrasos que por la mañana o la tarde podrían generar una situación estresante. Es necesario que la noche anterior se duerma temprano para descansar lo suficiente y que los padres no insistan una y otra vez en que al día siguiente irá por primera vez al colegio o al jardín, porque basta con que lo tenga presente.
Al jardin infantil por primera vez
El ingreso del niño al jardín infantil preocupa mucho a los padres porque implica separarse de él, dejarlo en un lugar nuevo, con personas desconocidas y durante varias horas. Para el niño significa también un momento de tensión y pena y, por lo general, llora aferrándose a su mamá o su papá para no dejarlos ir.
Para apoyar a la familia en este proceso, la Junta Nacional de Jardines Infantiles, JUNJI, señala que es fundamental reconocer que el primer día de jardín es una experiencia que produce tensión en los niños y es legítimo que exprese este sentimiento a través del llanto o las pataletas. Ante este comportamiento la actitud de los padres debe ser acompañarlos, decirles por qué es importante que vaya al jardín, por cuántas horas estará ahí y quien lo irá a buscar.
Durante los primeros días es conveniente que los padres acompañen un tiempo al niño en su sala, que jueguen con él e involucren a otros compañeros para darle más confianza. Es recomendable que la primera semana asista solo un rato al jardín, aumentando paulatinamente el tiempo de permanencia en el establecimiento.
También es aconsejable dejarlo llevar algo significativo para él, como algún juguete, su chupete o su pañal para dormir. Conversar en familia de lo entretenido que es, de los juegos que puede realizar con otros niños y de lo importante de la educación, harán que el niño disfrute de asistir al jardín infantil.
Mantener una comunicación constante con la educadora -sobre todo en el comienzo de clases- es muy importante. Ella debe saber cuáles son los gustos del niño, ya que de esa manera se sentirá más a gusto y el proceso de adaptación será más llevadero. Es importante que en este período la familia y las personas que trabajan en el jardín infantil, generen las mejores condiciones para que el niño aprenda a adaptarse a este gran cambio en su vida.

El primer día de colegio
El primer día de clases es una jornada llena de emociones en que todo será distinto para el niño; la ropa que viste, las caras que ve y las actividades que realiza. Por eso, en casa no deben cambiar radicalmente los hábitos, y por ejemplo, no es conveniente hacer un desayuno familiar si no acostumbran hacerlo a diario. Asimismo, no es recomendable que los familiares llamen insistentemente al niño para desearle que le vaya bien en su primer día, ya que podrían generar en él un mayor grado de ansiedad.
Esta primera jornada, y quizás toda la primera semana, debe ser uno de los padres o ambos quienes vayan a dejar y a retirar al niño al colegio, ya que así lo harán sentir más seguro. Hay que evitar el transporte escolar durante la primera etapa, ya que es una variable más a la que el niño deberá adaptarse y que es aconsejable dejar para días posteriores.
Es bueno que los padres lo acompañen hasta la misma sala de clases, ya que así el pequeño se sentirá más confiado. Esto debe ir disminuyendo a medida que pasan los días porque el niño conocerá el lugar y se sentirá más familiarizado con él. El primer día es aconsejable que los padres le presenten al pequeño a la educadora de párvulos o al profesor, explicándole que él lo cuidará y ayudará en todo lo que necesite. Luego, deben despedirse sonrientes y prometer que lo estarán esperando al terminar la jornada.
A la edad en que los niños inician la etapa escolar, están demasiado pequeños para comprender que una vez que los padres los dejan en el colegio, volverán a buscarlos más tarde. El miedo a sentirse abandonados es lo más duro para ellos y por eso hay que entregarle el máximo de certezas posibles.
Aunque los padres desearían que los hijos atravesaran esta etapa sin “sufrir”, deben tener presente que el primer día de colegio puede ser el momento más difícil de todos, pero después de algunos días los temores y angustias quedan atrás, y de asustados y temerosos, se transformarán en entusiastas y felices alumnos.
Fuente: Equipo de profesionales de PadresOk, Junta Nacional de Jardines Infantiles, JUNJI.
Revista PadresOk, enero 2011

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Atiende sus señales: Cuidarlo y mimarlo le hace bien
Hace ya un buen tiempo se sabe que es necesario estar atentos a las necesidades de los hijos, desde que son pequeños. Sin embargo, aún persisten algunos prejuicios, que lejos de beneficiar a los bebés y a sus padres terminan por perjudicarlos. Aquí, algunos de los errores más comunes. Toma nota.
1. No tomarlo en brazos, porque se malcría
Los bebés pequeños no saben qué es manipulación. Si lloran -y tienen satisfechas sus necesidades básicas- lo más probable es que requieran del cariño y afecto físico de sus padres. “Para la formación del vínculo afectivo con el bebé es fundamental que los padres establezcan un contacto físico intenso. Esto permitirá la conexión emocional que generará el apego; ese amor incondicional por el niño que movilizará a los padres a otorgarle todos los cuidados necesarios”, señala Mónica Canales, enfermera matrona y docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.
2. No hablarle porque ‘aún no entiende’
Los recién nacidos, obviamente, no entienden el significado de las palabras, pero sí son capaces de percibir lo que implica una sonrisa, una caricia, el cambio del tono de voz, una expresión suave y un reto. Además, si los padres conversan con él se sentirá tomado en cuenta y poco a poco -en la medida que se le hable claro y a su ritmo- irá comprendiendo el significado de las palabras. Lo hacen mucho antes de poder hablar.
3. La ‘papa’, sólo cada 3 horas y con reloj en mano
Durante los primeros meses se recomienda alimentar al niño a libre demanda, es decir, cuando lo solicite. No es correcto esperar que pasen 3 horas para amantar, como solían indicar algunos pediatras, ya que el bebé perfectamente puede pedir más leche a la hora y media, que es el tiempo que demora en digerir. La única limitación es que en el día no pasen más de 3 horas entre cada toma y que en la madrugada se amamante al menos una vez. A medida que van creciendo o, en general a partir del cuarto mes, los bebés por sí mismos establecerán un horario más regular.
4. Creer que “mi leche no lo alimenta” o es de mala calidad
Salvo escasas excepciones -en casos de desnutrición o ciertas enfermedades- toda madre es capaz de producir la leche que su hijo necesita. Hay que tener en cuenta que la lactancia materna generalmente está sometida a la ley de la oferta y demanda. Mientras más succione el niño, mejor para la producción láctea.
5. Hacerlo dormir boca abajo
Sí, es cierto que las abuelas y hasta los pediatras de hace unas décadas atrás recomendaban acostar en esta posición a los recién nacidos, para evitar que se ahogaran. “Pero hoy se ha demostrado que los niños que duermen en prono (boca abajo) tienen mayor probabilidad de presentar el Síndrome de Muerte Súbita”, explica la doctora Ximena Solivelles, pediatra y neonatóloga de Clínica Alemana.
Por eso, la advertencia número uno para evitar este cuadro mortal es, precisamente, acostar a los bebés en posición supina (de espaldas). Sólo aquellos que tienen un reflujo grave -y exclusivamente si el pediatra lo indica- pueden dormir de lado, siempre que se les coloque un ‘tope’ en el costado, como una toalla pequeña enrollada, por ejemplo, para evitar que durante la noche se den vuelta y cambien de posición.
Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOK, diciembre 2012.

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Estimula al bebé desde el primer día
Estimular al bebé con actividades adecuadas de acuerdo a su etapa de desarrollo y a través de sus ojos, oídos y piel, constituye la esencia de la Estimulación Temprana. Puede comenzar a practicarse desde los primeros días de vida y es muy útil para potenciar el desarrollo de los niños.
Los especialistas en estimulación temprana señalan que si a un niño le faltan los incentivos apropiados, las posibilidades que tiene de desarrollar ciertas capacidades se desvanecen. Por ello, ya desde los dos meses y hasta que el pequeño ingresa al colegio, es posible estimularlo visual, táctil y auditivamente, con el fin de lograr un buen desarrollo.
Sin embargo, hay quienes creen que es posible hacerlo incluso antes. En el libro “Todo un mundo de sensaciones”, escrito por Elizabeth Fodor, María Carmen García-Castellón y Montserrat Morán, señalan que es posible comenzar desde los primeros días. “Aunque en esta etapa el recién nacido duerme cerca de 19 horas, es posible aprovechar cuando está despierto -durante la muda o el baño- para potenciar el contacto con él”, indican.

Mírame a los ojos
En el texto indican que una de las actividades de estimulación que se pueden realizar es el contacto visual con el niño. La madre puede colocar su cara a unos 20 ó 30 cm de la carita del pequeño -que es la distancia en la que el bebé puede enfocar imágenes- para ejercitar su mirada.
Los bebés se interesan especialmente por los rostros y los ojos, porque se abren, se cierran y ofrecen un contraste claro-oscuro estimulante, que los motiva a observar y a concentrarse.
Otra forma de estimularlo es colocando la mano a la misma distancia que en el juego anterior, separando los dedos y moviéndolos lentamente.
Mostrar objetos luminosos y colores llamativos es otra forma de incentivar a los bebés.

Juegos y masajes
Con los masajes se estimula el sentido del tacto, que después de sus ojos, es el que más información aporta al cerebro del niño.
A medida que el pequeño va creciendo, una entretenida forma de estimulación resultan ser los ejercicios, los que pueden realizarse, por ejemplo, con ayuda de alguna pelota, lo que además de hacerlo divertirse y gozar de unos minutos de juego con su madre, le permite conocer su cuerpo y sus capacidades físicas.
La estimulación del bebé puede ser aplicada por cualquier miembro de la familia que tenga un contacto cercano con él. Lo importante es que los padres o la persona que lo cuida, se sientan bien dispuestos y con alegría para interactuar con el pequeño, ya que ellos son muy perceptivos a los estados de ánimo de quienes los rodean.

Fuente: Extracto de artículo publicado en Revista PadresOk, diciembre 2013.

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¿Sabes qué es el Mindfulness Infantil?
Bajo la consigna “vivir el presente” el Mindfulness se ha convertido en una práctica sencilla y certera para mantener sanas nuestras emociones y la mente libre de preocupaciones. Si funciona tan bien en adultos ¡Imagina el poder que tiene en los niños!
“Poner atención al momento presente… Con amabilidad y curiosidad, de manera que podamos elegir qué queremos hacer después de manera consciente”. Esto es Mindfulness en palabras de Christopher Willard. El psicólogo norteamericano, autor del Best Seller “Child’s Mind” y profesor de la Universidad de Leslie y Harvard, ha dedicado su vida al estudio de los efectos de la meditación en la psicología de los seres humanos, enfatizando en los niños.
La técnica consiste en estar alerta, enseñándole a los niños qué significa poner atención – algo que nunca se les enseña, solamente se espera que lo hagan -. Al enseñarles a estar en contacto con su presente evitamos que existan pensamientos de preocupación o negatividad sobre el futuro y el pasado, entregándoles las mejores herramientas para formar una vida completa de aprendizajes efectivos.
Es así como la práctica diaria del Mindfulness ayudará a los niños a reducir su estrés, ayudará a que su cerebro crezca y a construir una mayor inteligencia emocional. Es más, cada vez existe más evidencia de que esta técnica ayuda al manejo de la ansiedad y la depresión, así como también a los problemas de conducta, agresión, traumas, adicciones, TDA e impulsividad entre otros.
Beneficios de practicarlo en familia
Cuando los padres usan el Mindfulness junto a sus hijos la mejora de la comunicación en el hogar es increíble. Mediante actividades cotidianas, como la cena, salir a caminar, lavar los platos o atarse los cordones de los zapatos es posible practicarlo diariamente, convirtiéndolo en parte de la rutina familiar.
En el caso de las salas de clases es posible realizar ejercicios de relajación y concentración al comienzo o término de una clase o antes de una prueba, permitiendo que los niños puedan concentrarse efectivamente en sus labores diarias, mejorando su atención aprendizaje. Similar es su acción en el
marco de la Terapia psicológica o Terapias Alternativas, donde el niño podrá abrirse y conectarse de mejor modo con su terapeuta, generando mayores conexiones y un avance más certero de la terapia. (Fuente: Padres OK,2015).

Algunas técnicas:
Existen ejercicios sencillos que puedes probar en la casa:

Dile al niño que vas a tocar una campana. Pídele que escuche atentamente el sonido y que levante las manos cuando ya no oiga nada, cuando el sonido haya desaparecido completamente.
1. Vas a jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Ofrécele un pedazo de fruta (o cualquier otro alimento) y pídele que la describa con los 5 sentidos, pues jamás has visto cosa igual: cómo es ese alimento, qué forma tiene, cual es su color, si pesa, si es blando o duro, si es suave o rasposo, si huele a algo, si hace algún sonido cuando lo masticas, si es dulce o salado, etc…
2. Intenta recordar 5 cosas que veas de camino al colegio, en un tramo de un viaje en auto, en la visita a un museo o en un simple paseo por la calle (un árbol, una animal, un edificio peculiar, unos niños jugando…). ¿Cómo son?, intenta percibir cada vez más cualidades de las cosas pero sin juzgar, sin decir si es bueno o malo, hermoso o feo, simplemente apreciando las características de lo que te rodea.
3. El informe metereológico. Siéntense cómodamente, cierren los ojos y tomen un tiempo para descubrir cómo se sienten en este momento. ¿Qué tiempo está hacienda por dentro?. Dile que observe si brilla el sol y se siente relajado, o si hay nubes y está a punto de caer un chaparrón, o quizá si hay una tormenta. Pídele que observe de forma amable y curiosa el tiempo que hace por dentro e indícale que es simplemente lo que hay. Puede ser que en otro momento del día cambie, pero ahora es como es, y así está bien. Los estados de ánimo cambian como cambia el tiempo, pasan por si mismos.
4. Atentos y quietos como una rana. La rana es un animalito que puede dar grandes saltos pero también puede quedarse muy quieta, observando todo lo que pasa a su alrededor pero sin reaccionar de inmediato, respirando con mucha calma. Su guata se hincha cuando entra el aire y se deshincha cuando sale el aire. Vamos a sentarnos y a respirar como la rana, así, la ranita no se cansa y no se deja arrastrar por todos los planes interesantes que se le pasan por la cabeza. Durante un rato vamos a estar quietos como una rana, notando cómo la barriguita se abulta un poco y después se hunde otra vez.

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¿CÓMO ELEGIR UN BLOQUEADOR SOLAR?
Las armas más efectivas contra los efectos del sol son los bloqueadores solares. Pero, antes de usar, uno considere que no todos están indicados para los pequeños.
La dermatóloga Marisol Zegpi recomienda consultar a un médico sobre cuál es el bloqueador indicado según el tipo de piel, ya que el ácido para aminobenzoico (PABA), el principal ingrediente activo de los protectores solares, puede provocar alergia. En caso de desconocer la sensibilidad al PABA, se aconseja probarlo en el antebrazo unos días antes de exponerse al sol.
También es necesario prestar atención a las indicaciones del envase, pues la mayoría de los productos bloquea la radiación UVB -que es la causante del bronceado, pero también de quemaduras y riesgo de cáncer- pero pocos productos protegen contra la radiación UVA, que penetra más lentamente y provoca manchas, envejecimiento cutáneo y riesgo de cáncer.
La especialista señala que los filtros que realmente protegen la piel son aquellos de FPS 15 y más. Si una persona demora diez minutos en broncearse, al exponerse al sol y usar un filtro factor 15, demorará quince veces más esos diez minutos, es decir estará protegido por 150 minutos.
En los niños es importante usar productos altamente resistentes al agua, ya que entran y salen con frecuencia del agua. Asimismo es necesario aplicarlo cada vez que transpiran.
La dermatóloga explica que las nubes sólo filtran el 10 por ciento de la radiación ultravioleta y, por tanto, es importante protegerse también en los días nublados. Con o sin sol, lo importante es no olvidar que el protector solar debe aplicarse unos treinta minutos antes de la exposición para mejorar su absorción, ya que estos productos evitan quemaduras, pero no son milagrosos. Evitar realmente los riesgos del sol, depende sólo de su preocupación.
Qué hacer ante una quemadura aguda
Una quemadura solar aguda puede provocar serios daños e incluso la muerte.
Si la exposición al sol es prolongada y el cuerpo se expone a una temperatura superior a 44°, con seguridad los tejidos sufrirán daño, ya que la piel del ser humano posee una temperatura corporal de aproximadamente 36°.
Las quemaduras pueden provocar dolor de cabeza, náuseas, vómitos, hipotensión arterial y temperatura. Y en los casos graves, pueden presentarse convulsiones e incluso un estado de coma.
Los cuidados deben comenzar por apartar al niño o adulto afectado del sol, darle aire con un ventilador y aplicar compresas de agua fría.
Si está consciente, debe permanecer sentado y tomar líquido en abundancia; de lo contrario debe permanecer acostado y hay que hacerle masajes en brazos y piernas.
En caso de un paro cardíaco, aplique con urgencia la técnica de resucitación y llévelo a un servicio médico.
Fuente: Doctora Marisol Zegpi, dermatóloga Hospital Clínico de la Universidad Católica.

REVISTA PADRES OK 2011

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¿Cuándo dejar los pañales?
Alrededor de los dos años, la mayoría de los niños comienza a controlar esfínteres. Aunque algunos pequeños lo hacen antes (a los 18 meses, por ejemplo) y otros más tarde (cerca de los 36 meses). La precocidad en iniciar este proceso depende de factores como la madurez neurológica y el medio ambiente en que se desenvuelve el niño.
Así, por ejemplo, un menor que comparta con hermanos mayores que también estén aprendiendo este proceso -o que ya lo aprendieron- puede sentirse motivado a dejar antes los pañales. Por el contrario, si se ve sometido a mucha presión o es severamente castigado cuando no logra avisar, puede desarrollar cierta aversión al baño y a todo lo que tenga que ver con él. Como en muchos aprendizajes infantiles, la actitud de los padres es clave. Presionar, sancionar o descalificar, lejos de apresurar este aprendizaje pueden entorpecerlo.
Entre los especialistas hay distintas posiciones respecto de este tema. Para algunos, los niños deben comenzar con su entrenamiento durante su primer año de vida. Para otros, en cambio, es mejor esperar que el pequeño se muestre dispuesto a hacerlo, aunque esto ocurra después de los tres o cuatro años. Si nos situamos en un punto intermedio, y teniendo en cuenta que el control de esfínteres depende del grado de maduración del niño, lo ideal es que él mismo dé muestras de haber alcanzado el nivel de desarrollo necesario. Estas señales son fáciles de reconocer y son el primer paso para iniciar este aprendizaje eficazmente.

¿Está listo para dejar los pañales?
• Cuando el bebé se despierta en la mañana o luego de su siesta, tiene el pañal seco.
• Se mantiene seco por unas dos horas. Tienes evacuaciones a una hora previsible, como después de cada comida o antes de la siesta, por ejemplo.
• Se muestra molesto cuando tiene el pañal sucio y manifiesta que quiere sacárselo.
• Es capaz de usar palabras u otras expresiones para indicar que va a orinar o evacuar o que lo está haciendo en el mismo momento.
• Se queda quieto y se pone tenso cuando va a hacer. Esto quiere decir que está utilizando los músculos de la zona pélvica y anal.
• Puede subirse y bajarse los pantalones.
• Muestra interés en el proceso de ir baño, o quiere acompañar a los adultos para observar de qué se trata.
• Entiende lo que significa “mojado” y “seco”.
• Algunos especialistas agregan otra señal: cuando el niño puede saltar con los pies juntos, ya que ello implica tener control sobre los músculos de la parte inferior del abdomen.

Cómo comenzar
• Escoja bien el momento en que retirará los pañales. La mejor época es en verano, porque los niños usan menos ropa y hay menos riesgo de resfríos. Una vez que comience con este proceso no debe volver atrás, porque eso confunde al pequeño y no le permite reforzar el hábito.
• Vístalo con pantalones cortos, fáciles de poner y sacar y con sandalias de goma o de material plástico, por si llegara a mojarse.
• Cuando sea posible, cambie los pañales tradicionales por los de entrenamiento y por ropa interior entretenida, con diseños atractivos o con las figuras de sus dibujos animados. Eso puede motivarlos más.
• Vaya conversando con él sobre el tema, en un tono positivo eso sí, para que el pequeño se entusiasme y no para que se sienta presionado u obligado. La idea es que lo vea como un logro personal y no como una imposición. Dígale que sus personajes favoritos también aprendieron. Incluso hay libros de cuentos en que se ilustra didácticamente este proceso.
• Registre los horarios más comunes en que su hijo hace sus necesidades. Adelántese y llévelo al baño en esos momentos. Siéntelo en la pelela y acompáñelo si él así lo desea. Pueden conversar, cantar, leer cuentos, observar fotos de cuando él era bebé -así observará sus ‘progresos’-. Si el pequeño no hace después de 10 ó 15 minutos, levántelo y salgan del baño. Inténtelo más tarde, pero no lo lleve cada cinco minutos al baño, porque finalmente se le hará una rutina fastidiosa.
• Proporciónele incentivos para iniciar este aprendizaje. Si su hijo permanece limpio y seco necesita que usted responda positivamente, brindándole elogios, sonrisas y abrazos. Esta respuesta positiva debe tener lugar cada vez que su hijo logre avisar y llegar al baño, pero el incentivo o premio se dará solo si consigue mantenerse limpio durante un día entero. En los días en que lo logre, ‘regálele’ 20 minutos extra para dedicarse a un juego especial o para ir al parque. Asegúrese de encontrar el incentivo correcto para su hijo.
• Prepare un calendario y colóquelo en un lugar bien visible. Ponga una estrella en él cada vez que el niño alcance a avisar. Lleve un registro hasta que transcurran dos semanas sin que su hijo no tenga ‘accidentes’.
• Ponga la pelela en un lugar cómodo y agradable para el pequeño. Si el baño de su casa es oscuro o helado, puede resultarle poco grato. Trate de hacerlo más ‘acogedor’ en la medida de lo posible. Recálquele que sentarse en la pelela es entretenido y que es algo propio de niños más grandes.
• No lo castigue ni lo critique por sus accidentes, no haga muchos comentarios sobre el tema y céntrese en los refuerzos positivos cuando su hijo sí logre avisar. No permita que los hermanos u otras personas se burlen del pequeño.
• Si su hijo asiste al jardín infantil, pídale a las educadoras que lo apoyen en el proceso. Lo mismo a los otros adultos de la familia. Es completamente necesario.
• Disminuya o evite la ingesta de líquidos una hora antes de ir a la cama. Esto aumentará las posibilidades de que se levante seco; algo que estimulará su confianza.

Un curioso método
El psicólogo norteamericano John Rosemond propone un método muy particular, “la técnica del desnudo y los 75 dólares”. Consiste en dejar que el bebé ande desnudo todo el día por la casa. “Cuando tenga ganas de hacer llorará, puesto que a ningún niño de esa edad le agrada tener heces y orines pegados a sus piernas”, asegura.
En ese momento, hay que llevarlo al baño y demostrarle que si repite esta operación, la próxima vez no tendrá que aguantar la suciedad. No hay que retarlo, sino limpiarlo y decirle que no importa, que recuerde que en el futuro debe avisar. Entre 3 y 5 días después, el niño irá sólo, asegura Rosemand. Los 75 dólares -aclara- son para limpiar la alfombra.

Artículo publicado en Revista PadresOK, enero de 2007.

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Viva la lactancia materna
Son muchos y poderosos los efectos de la lactancia materna sobre el niño y la madre. Lo cierto es que sus beneficios superan a los de las leches de fórmula, es un alimento irremplazable y único, que hay que mantener lo que más se pueda.
Tradicionalmente, el aprendizaje del amamantamiento se transmitía por las mujeres de la familia a través de las generaciones. En las sociedades modernas, con la urbanización, las familias nucleares, el trabajo de la mujer fuera del hogar y la atención de los partos en los hospitales, la práctica de la lactancia se hizo más difícil y en este contexto surge como salvadora la fórmula. La lactancia artificial fue promovida mundialmente durante el siglo XX y las compañías de leche entregaban muestras gratis a las mujeres que recién parían y proveían leches de fórmulas en los hospitales, que se utilizaban como rellenos para mantener tranquilos a los recién nacidos. Esto permitió a las mujeres salir a trabajar sin el problema del amamantamiento. La lactancia artificial se masificó en nuestro país en la década del ’80 a raíz de la mayor incorporación de la mujer al mundo del trabajo, a la desinformación sobre las cualidades de la lactancia natural y a las efectivas campañas publicitarias de los sucedáneos de leche materna.

Hoy, ese “boom del biberón” quedó atrás. De vuelta está la lactancia materna y el vínculo íntimo entre madre e hijo, cueste lo que cueste. Los gobiernos promueven la lactancia materna y el contacto inmediato entre la madre y su hijo al momento del nacimiento. Incluso existe un código de ética de comercialización para la venta de leche artificial que prohíbe la publicidad de estos productos, la entrega de muestras gratis a las madres y al personal de salud, entre otros resguardos a la lactancia materna.

Beneficios de la lactancia

La exclusividad hasta los seis meses mínimos pasó a ser un fundamento, acá algunos datos para tener en cuenta.
• Un niño alimentado con leche materna recibe el afecto necesario para su desarrollo.
• La leche materna es un factor protector frente a diversas patologías, por lo cual debiera ser la primera opción de la madre.
• Tal vez el beneficio más estudiado es si realmente la leche materna hace más inteligentes a los niños. Los estudios de inteligencia son muy complejos porque son multifactoriales. Es decir, resulta difícil separar la relación que se da en la lactancia, porque la madre también influye con su modo de mirar, acariciar y establecer el vínculo con el niño. Sin embargo, en 1994, en Inglaterra, se realizó el “Experimento de Lucas”, que consistía en alimentar a prematuros por sonda con leche materna y con fórmula, sin un apego a la madre. A los ocho años, aislando factores sociales, se logró comprobar que los niños que recibieron leche materna eran más inteligentes.
• Cuando el niño mama, se estimulan en él ciertas hormonas, no así con la mamadera, y al mismo tiempo se generan cambios en la madre, ya que entre otras cosas secreta oxitocina, responsable del apego con su hijo. Estos resultados se obtuvieron de un estudio realizado en EE.UU. sobre la base de 1.000 niños, en un seguimiento hecho desde su nacimiento y hasta que cumplieron 15 años. Se observó que el amamantamiento inferior a cuatro meses era el factor que incidía mayormente en un posterior maltrato infantil, más que el alcoholismo o la extrema pobreza.
• Uno de las grandes ventajas de la leche materna es que “la madre le traspasa células al bebé, las que en caso de un trasplante de órganos futuro permitirá al niño aceptarlas como propias, y ese por si solo constituye un beneficio maravilloso”.
• En aquellos casos en que no sea posible amamantarlo o se opte por los sucedáneos de la leche materna, se debe contar con la asesoría del pediatra. Un inconveniente de la lactancia artificial es que el chupete de la mamadera produciría daño en los músculos de la boca y en las encías. Pero si su hijo es prematuro, y no está preparado para succionar, o usted sufre alguna enfermedad que le impide amamantarlo, no se preocupe. Con la ayuda de su pediatra encontrará el alimento que más se adapte a las características de su recién nacido.



Fuente: Revista PadresOk, marzo de 2004 y enero 2011.

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Déjalo que gatee
Aunque no todos los niños gatean antes de caminar, entre los ocho y once meses de edad un porcentaje importante sí lo hace. En este proceso fortalecen sus músculos y se preparan para su próxima meta: caminar.
El gateo es una etapa importante en el desarrollo evolutivo de los niños, porque les otorga gran movilidad, autonomía y una mayor seguridad en sí mismos. Estimula aspectos tan importantes como la visión, la coordinación motora y el equilibrio.

A nivel corporal, trae consigo una serie de beneficios para los niños ya que aumenta sus experiencias. Esto porque al pasar por diferentes lugares y tocar diversas texturas, el bebé adquiere mayor sensibilidad táctil en los dedos y la palma de la mano, mejora su motricidad fina porque recoge objetos, utilizando la “pinza” (dedos índice y pulgar).

Su visión también se ve muy favorecida. Cuando el niño quiere llegar a un lugar donde hay un objeto interesante, se ve obligado a desarrollar su coordinación óculo-manual para coger lo que llamó su atención. También ejercita su visión binocular, que es la fusión de las imágenes recibidas de cada uno de sus ojos para integrarlas en una sola imagen.
La mayoría de las veces, el gateo implica el avance en patrón cruzado, es decir, cuando el bebé mueve su brazo, derecho, moviliza su pierna izquierda para empujarse hacia delante y el siguiente movimiento lo hace utilizando su brazo izquierdo y su pierna derecha. Este avance entrena la coordinación entre los dos hemisferios cerebrales, que permite que el niño pueda cambiar objetos de una mano a otra sin que se le caigan.

¡Cuerpo a tierra!
Muchos niños comienzan su experiencia gateadora con el arrastre, que es una de las primeras formas en que un bebé empieza a movilizarse en forma independiente. Para que el niño aprenda a reptar y luego a gatear, es importante que los padres le den la oportunidad de estar en el suelo.

Este primer contacto lo pueden llevar a cabo con el bebé entre los cinco y seis meses, donde hay que observar si estando boca abajo, levanta su cabeza y se apoya en sus brazos. Luego, los padres deben estimularlo mostrándole un objeto llamativo a unos 20 cm de distancia, para que el bebé avance reptando al intentar tomarlo.
Esta experiencia de arrastre debe ser repetida diariamente y complementada con otros ejercicios. Por ejemplo, al momento de la muda la madre puede tomar los pies de su hijo y hacerlo pedalear. Con el tiempo el bebé adquiere mayor control de su cuerpo y repta con facilidad. Entre los ocho y nueve meses su musculatura está más fortalecida y puede levantar las caderas y quedar en posición de gateo. Una vez en esta postura, lo más común es que no logre avanzar de inmediato y comience a balancearse hacia adelante y hacia atrás.
La mejor forma de potenciar el gateo en los bebés es recorrer la casa junto a ellos “en cuatro patas”. Cuando el niño recién está aprendiendo a gatear, es muy aconsejable que uno de sus padres lo acompañe en el gateo y que el otro esté detrás del bebé sujetando sus pies para que no resbale hacia atrás. Estar en el suelo junto al pequeño tiene el inmenso beneficio de ver el mundo desde la misma perspectiva en que lo hace el bebé y, por lo tanto, percatarse de todos los peligros a que se ve enfrentado para así evitarlos. Por ejemplo, manteles que cuelguen a su alcance, cables o lugares del piso en mal estado. A través del gateo el niño irá adquiriendo conocimiento de estos peligros, los que luego tratará de evitar y que le aportarán como experiencias para ayudarlo a caminar mejor.

Muchos beneficios
El gateo es el entrenamiento perfecto de la coordinación motora de los niños.
Ejercita la motricidad gruesa, al desplazarse y la motricidad fina al tomar objetos del piso con las manos.
La visión se ve muy favorecida ya que el bebé la ejercita mirando desde diferentes perspectivas.
Los niños que gatean tienen más equilibrio y experiencia sobre los peligros que existen en el suelo, los que evitarán una vez que caminen.


Revista PadresOK, marzo 2015

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Alerta: Niños frente a la pantalla
Tres horas diarias en promedio pasan frente a la televisión los niños chilenos. Los más expuestos son lactantes y pre escolares. Las consecuencias de esta sobredosis son muy dañinas para los pequeños, y son los padres y cuidadores los primeros responsables.
Las largas horas de calma que regalan las pantallas de televisión, tablets y teléfonos no son gratuitas. Tarde o temprano las consecuencias se pagan caro. Problemas de sueño y un descenso en el desarrollo de las habilidades lingüísticas son algunos de los nocivos efectos en los más chicos de la casa.
Al estar concentrados en los programas de televisión, los niños tienen menos tiempo de conversación y juego con los adultos. Es por eso que la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los niños menores de dos años no vean televisión. Y que a mayor edad, se puede ir graduando el nivel de exposición a las pantallas. Los padres son los llamados a tomar conciencia de este daño.

Pero no es fácil suprimir las televisiones en las casa, sobre todo si existen hermanos mayores. Es por eso que los expertos recomiendan algunos tips que pueden ayudar:

- Que los niños NO se duerman viendo televisión para no crear dependencia. Todos los aparatos tecnológicos de este tipo deben apagarse media hora antes de dormir. Los niños que ven televisión hasta dormirse tienen más pesadillas, se despiertan más veces en la noche y tienen un sueño menos reparador.
- Antes de dormir cree un ambiente silencioso. Lea un cuento, converse o acompañe a su hijo.
- Para entretenerlos, compre juguetes sencillos para que los niños puedan investigar solos.
- Lea libros a sus hijos desde muy pequeños y deje libros a su alcance.
- No prohíba la televisión de un día para otro, eso los pondrá más ansiosos. Cuando el niño le pida ver algo, trate de distraerlo, salir a pasear o proponer otro juego. Con los mayores se puede llegar a un acuerdo sobre la cantidad de tiempo que van a ver tele.
- Converse con los niños sobre lo que ellos están viendo. Comente lo que pasa en los programas para ampliar su visión. Aclare las dudas de sus hijos.
- Siempre trate de reemplazar la televisión comercial por videos acordes con la edad del niño, prefiriendo aquellos que fomenten la interactividad.
- Fije horarios para ver televisión y nunca las ponga en las piezas. Puede ser en una salita o en el living. Apague y prenda la televisión, que no quede de fondo.

EFECTOS NOCIVOS EN MENORES:
Menor desarrollo del lenguaje.
Alteraciones en el sueño.
Menor desarrollo cognitivo y psicomotor.
Niños sedentarios.

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¿Cómo estimular el lenguaje en los niños de uno y dos años?
Los niños de entre uno y dos años de edad tienen un lenguaje en el que predominan palabras sueltas y no siempre las utilizan con el significado correcto. Este primer lenguaje también se llama prelenguaje. Aunque cada vez se vuelven más conversadores, es importante asegurarse de que el pequeño tenga una buena comprensión de las palabras que utiliza y escucha.
El juego, los cantos y todas las actividades que fomentan la expresión, potencian el lenguaje de manera lúdica y grata, y estimulan al pequeño a continuar aprendiendo. Si quieres estimular el lenguaje de tu hijo, busca juegos y elementos que provean un ambiente propicio para la interacción.
Juegos y actividades que estimulan el lenguaje
· Habla con el niño frente al espejo para que él pueda observar el movimiento de su boca al hablar, y de este modo, mejorar su pronunciación.
· Llévalo de compras al supermercado y nombra todas las cosas que vean a su alrededor. Los niños enriquecen su lenguaje y amplían su vocabulario cuando están entretenidos. Ir a comprar pescado, por ejemplo, es una excelente oportunidad para contarle acerca de los peces y la vida marina. A los niños les encanta aprender nuevas cosas. Esto también favorece su desarrollo cognitivo.
· Juego de pelota. Siéntate con más personas que él conozca (padres, hermanos, abuelos) a jugar con una pelota. Dígale que vaya pasándola a distintas los demás. Este juego favorece la comprensión de órdenes verbales.
· Lee y cuenta cuentos a tu hijo. Esta actividad estimula la comunicación y la imaginación, amplía su vocabulario y favorece el desarrollo emocional.
· Háblale con un títere, de manera que el pequeño le responda y participe. El títere también puede contarle un cuento.
· Jueguen a hacer sonidos de animales.
· Fomenta que pida las cosas por su nombre en lugar de señalarlas con el dedo.
Juguetes y materiales que estimulan el lenguaje y la comunicación:
Tableros de actividades con sonidos de animales, notas musicales o de otro tipo; instrumentos musicales para niños, muñecos pequeños y con caras amistosas, teléfono de juguete, cámara fotográfica, lápices de cera, plasticina, títeres, cocina, juego de té, libros de cuento y con imágenes.

Fuente: Revista PadresOK, 2011.

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Los 5 mitos de la crianza que los padres deben evitar
Que los padres deben estar atentos a las necesidades de los hijos es algo que no se discute, sin embargo todavía existen “mitos” que lejos de beneficiar a los bebés y a sus padres, terminan por perjudicarlos. Ponte al día y derriba estos 5 más comunes que te presentamos.
1. No tomarlo en brazos, porque se malcría
Falso. Los bebés pequeños no saben qué es manipulación. Si lloran -y tienen satisfechas sus necesidades básicas- lo más probable es que requieran del cariño y afecto físico de sus padres. “Para la formación del vínculo afectivo con el bebé es fundamental que los padres establezcan un contacto físico intenso. Esto permitirá la conexión emocional que generará el apego; ese amor incondicional por el niño que movilizará a los padres a otorgarle todos los cuidados necesarios”, señala Mónica Canales, enfermera matrona y docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.
2. No hablarle porque ‘aún no entiende’
Falso. Los recién nacidos, obviamente, no entienden el significado de las palabras, pero sí son capaces de percibir lo que implica una sonrisa, una caricia, el cambio del tono de voz, una expresión suave y un reto. Además, si los padres conversan con él, se sentirá tomado en cuenta y poco a poco -en la medida que se le hable claro y a su ritmo- irá comprendiendo el significado de las palabras. Lo hacen mucho antes de poder hablar.
3. La ‘papa’, sólo cada 3 horas y con reloj en mano
Falso. Durante los primeros meses se recomienda alimentar al niño a libre demanda, es decir, cuando lo solicite. No es correcto esperar que pasen tres horas para amantar, como solían indicar algunos pediatras, ya que el bebé perfectamente puede pedir más leche a la hora y media, que es el tiempo que demora en digerir. La única limitación es que en el día no pasen más de tres horas entre cada toma y que en la madrugada se amamante al menos una vez. A medida que van creciendo o, en general a partir del cuarto mes, los bebés por sí mismos establecerán un horario más regular.
4. Creer que “mi leche no lo alimenta” o es de mala calidad
Falso. Salvo escasas excepciones -en casos de desnutrición o ciertas enfermedades- toda madre es capaz de producir la leche que su hijo necesita. Hay que tener en cuenta que la lactancia materna generalmente está sometida a la ley de la oferta y demanda. Mientras más succione el niño, mejor para la producción láctea.
5. Hacerlo dormir boca abajo
Falso. Sí, es cierto que las abuelas y hasta los pediatras de hace unas décadas atrás recomendaban acostar en esta posición a los recién nacidos, para evitar que se ahogaran. “Pero hoy se ha demostrado que los niños que duermen en prono (boca abajo) tienen mayor probabilidad de presentar el Síndrome de Muerte Súbita”, explica la doctora Ximena Solivelles, pediatra y neonatóloga de Clínica Alemana.
Por eso, la advertencia número uno para evitar este cuadro mortal es, precisamente, acostar a los bebés en posición supina (de espaldas). Sólo aquellos que tienen un reflujo grave -y exclusivamente si el pediatra lo indica- pueden dormir de lado, siempre que se les coloque un ‘tope’ en el costado, como una toalla pequeña enrollada, por ejemplo, para evitar que durante la noche se den vuelta y cambien de posición.

Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOK, diciembre 2012.

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Niños: consejos para la vuelta a clases
Acompañar a los hijos en el retorno escolar es fundamental para partir el año de manera positiva. Acá les dejamos consejos para niños de todas las edades.
*Reorganizar los horarios y hábitos hogareños en la semana previa al comienzo de las clases. Implementar rutinas que incluyan las horas necesarias de sueño (10 horas) y una alimentación sana (disminuyendo la ingesta de azúcares).
*Hacer un ritual de preparación de los útiles, la mochila y la prueba del uniforme. Acompañar a los hijos en los preparativos y dedicarles tiempo esta semana, particularmente en los momentos del almuerzo y la cena.
*En el caso de los más pequeños, durante la primera semana de clases, sugieren que los padres organicen descansos en el trabajo al mediodía y busquen a sus hijos para almorzar.
* Interesarse por las novedades que le esperan este año a su hijo en la escuela. Es valioso que entre hermanos compartan anécdotas; que el mayor le cuente al menor lo que posiblemente le esperará este año y que los padres se interesen por las nuevas materias que tendrá su hijo, lo que le gusta o le genera ansiedad.
*Favorecer la autonomía de los niños. Valorizar los logros que vayan alcanzando sus hijos. Hay que transmitirles la alegría que supone ir a la escuela. Aprender, conocer nuevos compañeros, tener cierta independencia, desarrollar sus propios gustos.
*Establecer un espacio apropiado, cómodo y bien iluminado para que los chicos puedan estudiar.
*Mostrarse dispuestos a interesarse por el desempeño escolar de sus hijos a lo largo de todo el año.
*A los padres, sobre todo a las madres, evitar una excesiva dependencia madre-hijo. En muchas ocasiones la dificultad del niño para ir a la escuela es la muestra de la dificultad que tiene la madre de separarse del niño. Es bastante frecuente que ante problemas en el infante, sean los padres los que reciban los consejos.
*Es interesante recalcarles a los adolescentes que el año último vivieron situaciones frustrantes de deserción o repitencia, que ahora comienza una nueva etapa y oportunidad. La apuesta es hacia adelante.
*Con los adolescentes, se recomienda favorecer su autonomía y escuchar su opinión sobre cómo piensan encarar y organizar su año; cómo sugieren distribuir los tiempos de estudio y de diversión. *Mostrarle otras alternativas e inquietudes culturales y recreativas, para evitar la computadora las 24 horas del día.
*Al igual que sucede en los adultos con la vuelta al trabajo los niños también sufren el síndrome postvacacional al incorporarse a la rutina escolar.
*Entre los síntomas más comunes se encuentra el cansancio, la falta de apetito, la somnolencia, la falta de concentración, los dolores musculares, la taquicardia, las molestias en el estómago, el insomnio y la sensación de falta de aire.
*A nivel psicológico también pueden presentarse signos como falta de interés, irritabilidad, nerviosismo, inquietud, indiferencia o tristeza. *Para combatir estos síntomas es bueno desterrar la idea o sensación de que las vacaciones son un estado absolutamente opuesto al periodo de trabajo y por tanto que uno es sinónimo de placer y el otro lo es de malestar y sufrimiento.
Además es necesario asumir que se trata de un malestar propio de los primeros días y evitar darle demasiada importancia. Por eso es aconsejable afrontar la vuelta al trabajo como un nuevo periodo vital en el que desarrollar nuevas tareas de desarrollo personal y planificar actividades gratificantes para los días laborales.
Artículo publicado en revista Padres Ok.

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Niños de buen humor: El poder de la risa
En los niños las emociones son espontáneas y puras. Por eso no resulta extraño verlos reír a carcajadas ante pequeñas cosas. Generar espacios de diversión, compartir experiencias placenteras y momentos de diversión con los niños, es otra tarea que los padres deben procurar hacer todos los días.
Cuando los niños van creciendo, muchas veces la risa va desapareciendo de sus caras, van perdiendo la capacidad de reírse, y son cada vez menos los momentos en que se muestran alegres. En esto contribuyen en parte importante los adultos, ya que muchas veces prestan más atención a los niños cuando están tristes, enojados y de mal humor. Por eso les recomendamos tomar en cuenta las emociones positivas y reforzar los momentos en que los niños expresan alegría y están de buen humor.
Risa sanadora
La risa es un poderoso mecanismo de defensa, una eficaz herramienta para enfrentar los conflictos y superar la adversidad. Cada vez que una persona ríe, se movilizan más de 400 músculos en todo el cuerpo, aumenta la frecuencia cardiaca, se duplica la actividad pulmonar mejorando el sistema de oxigenación, se activa el trabajo metabólico y el organismo libera gran cantidad de adrenalina y endorfinas, hormonas naturales que funcionan como analgésicos y tranquilizantes.
Como consecuencia, se reduce el estado de estrés, se descargan emociones y se mejora el ánimo. El buen humor y el optimismo se asocian a un sistema inmune fuerte y a la salud mental. Según Susana Bloch, psicóloga especializada en psicofisiología, la risa es la expresión máxima de la alegría, emoción básica y universal, que se presenta en los niños en forma pura, espontánea. “Los adultos no deben reprimir esta emoción sino que estimularla”, dice y agrega que para reír es esencial estar relajado, como ocurre naturalmente en los niños.
Algunos especialistas sostienen que el poder de la risa es tal, que incluso podría ser un factor protector de enfermedades. El oncólogo venezolano Lisandro López Herrera plantea que las personas que ríen poco o carecen de sentido del humor son más propensas a padecer enfermedades graves como el cáncer. Según su tesis, el sufrimiento conduce casi inexorablemente a la enfermedad.
Un humor diferente en cada etapa
El humor aparecen muy temprano en el desarrollo.
• En los lactantes surge el aprender a sonreír en la medida en que las personas que les rodean les sonríen y se ríen con ellos.
• En un principio, los bebés lo hacen por imitación y luego aprenden a reír a carcajadas.
• A medida que crecen, comienzan a encontrar divertidas ciertas cosas, y entonces aplican el conocimiento que tienen de la facultad de reírse y logran hacerlo.
• Los especialistas sostienen que en su sentido más estricto el humor aparece a los dos años de vida, cuando el niño comprende que algo inesperado e inhabitual ha sucedido. El pequeño puede reírse si ve a su papá haciendo morisquetas. Este hecho que puede provocar un ataque de risa al niño, se llama captación de las incongruencias físicas; que caracteriza al humor y que es lo que explica el porqué son tan graciosas las caricaturas.
• El humor verbal aparece a los tres años, cuando el niño juega con las palabras: inventa, repite y esto puede causarle mucha risa. Para que el niño realmente disfrute situaciones de humor, éstas deben realizarse en un ambiente familiar de confianza. Si el pequeño siente la amenaza de un extraño, el temor puede apoderarse de él y en vez de la risa aparece el llanto.
Los expertos señalan que el humor juega un rol fundamental en el desarrollo intelectual. Un niño que aprende a ver lo absurdo de una situación o la forma inesperada en que termina otra, como ocurre en los chistes, está desarrollando su inteligencia abstracta y emocional.
Según expertos en el tema de la risa, hasta los seis años un niño ríe cerca de 300 veces al día de todo y por todo. Sin embargo, los adultos no suelen sonreír más de 100 veces y los menos alegres no pasan de 15.
Es por eso que los especialistas recomiendan desarrollar el humor en cada una de las etapas de los niños, para asegurar de cierta manera que cuando grandes sigan haciéndolo. Así también, estarán desarrollando en los hijos la capacidad de disfrutar de los pequeños detalles.
No al mal humor
Los niños aprenden a través del ejemplo, por lo tanto, es la familia quien les entrega las primeras enseñanzas de vida. Por eso, es importante fortalecer la expresión de la sonrisa como manifestación de optimismo y señal de que se disfrutan los propios logros, y también como una manera de enfrentar con esperanza las derrotas. Para lograr todo eso es fundamental la actitud de la familia.
La psicóloga Karina Reinhardt, terapeuta familiar especialista en niños y adolescentes de la Pontificia Universidad Católica, señala que “es muy común que aquellas familias en que los padres son optimistas y alegres, los hijos también lo sean. Pero esa imitación pasa por entregarles mensajes coherentes y una actitud de vida que les permita valerse de cosas simples para enfrentar grandes dificultades. Si un niño goza con pequeñas cosas como un atardecer, el vuelo de un pájaro o un arco iris, probablemente durante su adolescencia o adultez encontrará en esas mismas cosas una protección contra posibles depresiones, o las verá como
útiles recursos para superar sus frustraciones”.
La casa de la risa
• Para lograr mantener un ambiente de alegría y relajación es importante que no digan frases como “ojalá pase luego este mal día”, o “me levanté con el pie izquierdo”.
• Asimismo, es necesario tratar de no llegar malhumorado del trabajo, no estar serio la mayor parte del tiempo y no reír sólo con una película cómica o con un chiste.
• Recuerde que el sólo gesto de sonreír ayuda a encontrar la esperanza en momentos difíciles, distensa ambientes poco amigables y facilita el acercamiento entre las personas.
• Si bien cada persona tiene su particular sentido del humor, lo importante es tratar de encontrarlo, incentivarlo, compartirlo y festejarlo. Para incentivar el sentido del humor en la familia pueden organizarse fiestas de disfraces, hacer guerras de cosquillas o de almohadones, ver películas cómicas, leer cómics, contar anécdotas de la infancia, recordar cosas divertidas que los hijos hacían y decían cuando eran bebés, y hacer muecas destacando los rasgos de cada uno: lo más lindo o lo más feo. Lo importante es comprender que más allá de un juego, la risa y el buen humor pueden proteger a los niños y hacerlos más felices ahora y en el futuro.
ARTÍCULO PUBLICADO EN REVISTA PADRES OK EN 2011

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Niños con insomnio: ¿Qué hacer para que duerman?
Si tu hijo se demora más de 30 minutos en conciliar el sueño o se despierta en la noche y le cuesta mucho volverse a dormir, es probable tenga insomnio, un cuadro que lo afecta no sólo al él, sino a toda la familia. La buena noticia es que basta con modificar ciertas conductas para que retome su rutina normal de sueño.
Tener que levantarse en repetidas ocasiones para atender un bebé que despierta durante la noche resulta agotador, aunque por lo menos es ‘esperable’ durante los primeros meses de vida. Pero seguir con esa rutina con un hijo que ya tiene 3, 4 ó 5 años puede volverse una tortura.
Según señala el neurólogo Walter Avdaloff, hay varios motivos por los que un niño en edad preescolar puede padecer de insomnio. “Existe un grupo a los que les cuesta mucho constituir las etapas del sueño adecuadamente, y ya a los 2 ó 3 meses de edad comienzan con un patrón de sueño muy irregular, con un sueño breve y despertares frecuentes. Más adelante, desarrollan un ritmo de sueño más estable, pero quedan con una predisposición a despertar en la noche, casi por cualquier estímulo externo”, explica.
Ambiente familiar y sueño
El sistema de vida actual de las familias también puede interferir en una buena calidad del sueño infantil. “Lamentablemente es un estilo que se está dando en forma cada vez más frecuente: padres que trabajan mucho, llegan muy tarde a la casa y que recién a esa hora pueden ver, jugar y conversar con sus pequeños, de modo que éstos comienzan a desarrollar un estado de alerta mayor a las 9 ó 10 de la noche, una hora en la que debieran estar durmiendo. Esta alteración produce un severo trastorno en el sueño”, señala el doctor.
Como consecuencia, los niños suelen volverse más irritables, ansiosos, llorones e inquietos. “Además, presentan mayor distractibilidad, parece como si tuvieran un déficit de atención o problemas de aprendizaje. A nivel preescolar, comienzan a tener dificultades para concentrarse, para trabajar con otros niños y se ponen peleadores”, describe el neurólogo.
Mejorar los hábitos
El doctor Avdaloff sostiene que el tema del sueño debe ser considerado con la misma seriedad que cualquier otro (alimenticios y de higiene). “Hay que generar buenos hábitos desde un principio, porque ésos quedan para toda la vida”, recalca. Para ello, es importante procurar:
- Que el niño baje el ritmo de las actividades físicas y recreativas, al menos una hora y media antes de dormir
- Que en esa hora y media no vea televisión.
- Es recomendable que cene relativamente temprano.
- El horario de ir a la cama tiene que mantenerse estable, entre las 8.30 y las 9 de la noche a más tardar. Dependiendo de la edad, deberían dormir unas 10 u 11 horas diarias y levantarse cerca de las 7 de la mañana.
Estas rutinas no deben ser interrumpidas por los padres y para ello, sugiere el especialista, “es importante que logren adecuar sus horarios de trabajo, para que al menos dos o tres días a la semana lleguen a la casa más temprano, a una hora en que sus niños estén plenamente despiertos”.
Insomnio repentino
En aquellos casos en que el insomnio aparece en forma brusca, se debe buscar la causa. Quizás lo preocupa algún cambio ocurrido en el jardín infantil o en su casa, como una nana nueva o problemas entre los padres. “Los niños tienen una percepción casi extrasensorial para percibir los problemas paternos, aunque los adultos crean que tienen sus conflictos bien ocultos, los pequeños son capaces de captar que algo pasa”, advierte Walter Avdaloff.
Si tu hijo tiene hábitos de sueño inadecuados, como negarse a dormir si no tiene la luz prendida, si no estás acostado con él, debes hacer un trabajo intenso y permanente para lograr modificar estas rutinas.
ARTÍCULO PUBLICADO EN REVISTA PADRESOK, OCTUBRE 2012.

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Haga su lista de regalos: Qué regalar esta Navidad
No es fácil encontrar el regalo adecuado para cada edad, por eso les compartimos algunos datos para elegir sin equivocarse:
Cuando los niños juegan muestran lo que son, lo que sienten y piensan, y van desarrollando diversas habilidades: motrices, sociales e intelectuales.
Por eso cualquier juguete no da lo mismo. Antes de escoger es necesario tener en cuenta la edad y el nivel de desarrollo del niño. Aquellos que los incentivan a usar la imaginación y creatividad son los más apropiados, así como también los que estimulan sus habilidades sociales, como interactuar, compartir y aprender a respetar turnos.
Edad: 0 a 6 meses:
En esta etapa los juguetes más apropiados son aquellos que se puedan chupar, morder, agarrar, aplastar, arrastrar, meter, sacar y que además suenen. Es fundamental que alguien haga de intermediario acercándoselos al niño, para ayudarle a descubrirlos y a disfrutar de ellos.
Juguetes recomendados:
- Móviles con colgantes de tela, madera o plástico de colores contrastantes pero no brillantes, especialmente en el primer trimestre de vida, y que ojalá se acompañen de músicas alegres
- Lámparas que reflejen luces de colores y formas en movimiento
- Espejos de juguete (irrompibles), suficientemente grandes para que vea reflejada su cara y pueda percibir cómo cambia su imagen cuando se mueve
- Sonajeros de colores
- Muñecos de goma o trapo
- Mordedores para los dientes
- Alfombras de tela con actividades
- Juguetes con gran contraste de colores y diferentes texturas
- Bloques grandes de madera o plástico
- Pelotas en materiales blandos y lavables
- Juguetes que floten para usarlos a la hora del baño

Edad: entre los 6 y 12 meses
Los juguetes que más le interesan a esta edad son los que les permiten desarrollar su iniciativa y descubrir qué movimientos hacer y qué efectos provocar. También necesita de la complicidad de un adulto, que le presente de forma atractiva los juguetes, que comparta las sorpresas con él y que lo estimule a ir descubriendo otras experiencias.
Juguetes recomendados:
• Bloques grandes o piezas de madera para hacer construcciones
• Aros de madera para apilar
• Un equipo de juegos de agua o cualquier objeto que flote y sea seguro
• Libros de tela, goma o cartón grueso, con pocas palabras, dibujos sencillos y grandes
• Gimnasios y juegos de ejercicios
• Juguetes con sonidos, con teclas que suenen al presionarlas, como granjas o pianos
• Pelotas y juguetes de arrastre

Edad: entre 1 y 2 años
Entre el primer y segundo año de vida los niños conocen el mundo que los rodea a través de percepciones y de movimientos o acciones. De esta manera, según plantea Marcela Guerra, psicóloga Infanto-juvenil de la Universidad Católica, adquieren conocimientos acerca de sí mismos y del mundo en el que viven.

Juguetes recomendados:
• Juegos donde las cosas van y vuelven.
• Juegos y juguetes que simulan actividades de la vida cotidiana como teléfonos, escobas o tazas
• Juegos de encaje sencillos con piezas grandes y de colores
• Instrumentos musicales
• Juguetes de arrastre para transportar cosas
• Corre-pasillos
• Cubos y juegos de construcción.
Disfrutan con la música, llenando recipientes con objetos, bailando y jugando a la pelota.

Edad: entre los 3 y 5 años:
Los niños se sienten atraídos por los papeles, lápices, juegos de encaje, libros con imágenes, rompecabezas sencillos y pelotas. A las niñas les encantan las muñecas recortables y aquellas que se puedan cambiar de ropa o bañar, y los juegos de cocina y de té.
• Aquellos que imitan otras actividades propias de los adultos (oficina, carpintería, almacén y llevar el carrito del supermercado)
• Muñecos con múltiples accesorios. Estos juegos les permiten adaptar el mundo real a su escala.
• Disfraces. Esta actividad los traslada a otras realidades, desarrollando su fantasía e imaginación. Es muy positivo dejarlos jugar e inventar estos escenarios, historias y roles: ser un bombero, un astronauta, un médico o quizás un cocinero, por ejemplo. A esta edad, con sólo pensarlo, los pequeños tienen el poder de cambiar su entorno inmediato: el dormitorio es un hospital, la cocina un rancho de vaqueros, la silla es un caballo y la mesa, un tren.
• Libros. Lea o narre cuentos e historias al niño con frecuencia. Entre otros beneficios, activa la imaginación del pequeño y le otorgará nuevas ideas para el juego creativo. Pídale que él invente sus propios cuentos o que cree un final distinto para las historias que ya conoce.
• Títeres

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Estrabismo infantil: ¡Ojo con los ojos!
El estrabismo o desviación de los ojos hacia adentro (endotropía), o hacia afuera (exotropía), es una alteración ocular frecuente en los niños. Su causa, aunque aún es poco conocida, se relaciona con un factor hereditario, no sólo de los padres sino que de abuelos, tíos o primos. Según la doctora Anabella Valenzuela, oftalmóloga de Clínica Las Condes, lo que se hereda no es necesariamente la condición del estrabismo, sino que anomalías que lo favorecen, como alguien con hipermetropía en la familia, por ejemplo.
Si bien esta alteración debe mantener alerta a los padres, muchas visitas al oftalmólogo terminan con una buena noticia, porque en niños menores de cuatro meses es común detectar un seudoestrabismo. Esto, porque la forma de sus ojos, con el “puente” de la nariz bajo y ancho, impide que gran parte de la zona blanca del ojo se vea, lo que crea un efecto parecido al estrabismo.
Ojos fuera de lugar
La doctora Anabella Valenzuela, afirma que se habla de estrabismo cuando uno o ambos ojos están desalineados, ya sea hacia adentro, hacia fuera o hacia arriba. El más frecuente -un 60 por ciento de los casos- es el estrabismo convergente y congénito, es decir, cuando están hacia adentro y que aparece en los primeros meses de vida.
Sin embargo, también puede darse el caso de un estrabismo acomodativo, que se presenta entre los 2 y 3 años de edad. En estos casos, la causa generalmente se relaciona con una hipermetropía, donde será necesaria la utilización de anteojos.
Si en cambio surge esta alteración después de los 3 años, hay que preocuparse y consultar inmediatamente, ya que su origen puede ser un problema neurológico tan grave como un tumor. Lo importante, según la especialista, es actuar lo antes posible para evitar que el problema se complique y llegue a veces incluso a la pérdida de la visión.
Detectar a tiempo
Según la especialista, hay un porcentaje bajo de niños que desvían uno o ambos ojos durante los primeros meses de vida. “Mientras este estrabismo sea intermitente, es decir, si el niño de vez en cuando desvía uno o los dos ojos, los padres pueden estar tranquilos. Pero a los 4 meses de vida y máximo a los 6, este problema debe estar solucionado, vale decir, los niños deben tener ambos ojos alineados, de lo contrario hay que preocuparse. Sin embargo, siempre es recomendable consultar con un oftalmólogo pediátrico, aunque se trate de una desviación intermitente”.
La especialista asegura que cuanto más precoz sea el tratamiento, mejores serán los resultados. “Aún hay un concepto equivocado, incluso entre los pediatras, que piensan que se puede esperar hasta después del año para comenzar la evaluación. Ese es un grave error, porque en la mayoría de los casos de estrabismo es necesaria una intervención quirúrgica al año de vida”, indica la doctora.
El tratamiento comienza una vez que se detecta el problema, por ejemplo, a través de la utilización de parches. Hay casos en que se recomienda el uso de anteojos antes de la cirugía, aunque como señala la especialista, “se sabe que niños que nacen con estrabismo pocas veces van a resolver su problema sólo con lentes”.
Cirugía: Una intervención necesaria
El objetivo de la intervención quirúrgica es la modificación de los músculos. Si al niño se le va el ojo hacia dentro, se debilitan los músculos que llevan los ojos hacia ese lugar. La doctora Valenzuela explica que se sacan de su posición y se suturan más atrás. “Muchos creen que esta es una cirugía con láser, pero no. Es una cirugía a la antigua, sencilla, donde más que la técnica importa la habilidad del oftalmólogo para hacer el diagnóstico correcto y su experiencia para planificar la cirugía adecuada frente a cada tipo de estrabismo”.
Agrega que una vez realizada esta intervención no termina la supervisión, sino que el niño debe ser controlado frecuentemente para ver su evolución, al menos hasta los 8 años, momento en que finaliza el desarrollo visual.
Fuente: Artículo publicado en Revista Padresok.

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LA PIEL DURANTE EL PRIMER AÑO
La piel de los recién nacidos es muy sensible, por lo que requiere de cuidados especiales. Es fundamental saber que hasta los seis meses no puede tomar sol. Sin embargo, no es el único cuidado que se debe tener durante el primer año de vida de bebé.
Para tener en cuenta:
* ALERGIAS: Las glándulas sebáceas y sudoríparas no están maduras, lo que hace que su manto ácido protector sea menos resistente. Es una piel más propensa a resecarse y más sensible a agentes patógenos que pueden producir irritaciones y alergias.
* TEMPERATURA: Los vasos sanguíneos del bebé reaccionan más lento ante estímulos de frío y calor y, por lo tanto, la secreción de sudor y la regulación de la temperatura corporal, son menores.
* JABONES: Su piel es más sensible a soluciones alcalinas, jabones y detergentes comunes, ya que la capacidad de neutralización de la piel está todavía muy reducida.

La hora del baño
A esta edad los pequeños pueden bañarse diariamente, pero no durante más de 25 minutos. El agua tiene que estar a una temperatura de 30 grados centígrados y la temperatura ambiental, entre los 24 y 26° C.
En niños muy pequeños es mejor no usar jabones perfumados o espumas de baño corrientes, ya que pueden favorecer la presencia de irritaciones y secar la piel. Sólo los productos especialmente formulados para ellos son los indicados, pero si la piel del niño reacciona incluso ante ellos, es necesario suspenderlos.
Es recomendable consultar con un especialista para que indique una fórmula específica para el tipo de piel de cada niño. Asimismo, es importante que la piel quede perfectamente seca después del baño -utilizando toallas de algodón- porque la humedad prolongada facilita la aparición de hongos.
Productos de limpieza
Para mantener la suave y delicada piel de los bebés y también de niños más grandes se recomienda utilizar productos libres de soluciones alcalinas, ricos en ingredientes como bisabolol y pantenol para humectar, regenerar y fortalecer la barrera de protección natural.
También se recomienda el uso de jabones de glicerina neutros o de avena, que tienen la característica de mantener una adecuada hidratación. El shampoo debe ser hipoalergénico o bien utilizar el mismo jabón suave para lavar el pelo.
Para los niños de piel seca se recomienda usar cremas hidratantes suaves, pero en caso de detectar cualquier tipo de lesión o manifestación que se considere anormal, es necesario consultar un especialista.
En recién nacidos, el uso de fragancias debe ser recomendado por el pediatra, porque un alto porcentaje presenta reacciones a estos productos. La clave está en no aplicarlas directamente sobre la piel del niño, sino en su ropa más externa. Los bebés no tienen glándulas apocrinas y por eso no presentan olores desagradables, por lo tanto, no es indispensable el uso de una colonia.

Cuidados especiales
Lavado: Se debe extremar los cuidados con la ropa del bebé, porque la piel se irrita fácilmente al contacto con elementos químicos, por lo que se recomienda lavar su ropa separadamente, con detergentes neutros y suaves.
Materiales: Preferir la ropa de algodón, retirar las etiquetas que suelen ser muy ásperas, no usar lana en contacto directo con la piel, cuidar que las cintas adhesivas de los pañales no se le peguen y que los elásticos no queden demasiado apretados.
MANOS: No se debe tomar a un bebé sin lavarse las manos previamente, porque los niños pequeños no tienen experiencia inmunológica, por lo tanto, están más expuestos a infecciones y las manos de los adultos pueden ser portadoras de gran cantidad de gérmenes.

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En primavera y verano: los cuidados de la piel del bebé
La piel de los recién nacidos es hasta un 60% más delgada que la de un adulto, lo que hace necesario extremar los cuidados y la protección, especialmente durante el verano, cuando el sol puede causar serios daños.
Según los especialistas, durante sus primeros 18 años, una persona recibe el 80% de la radiación solar que absorberá durante toda su vida, lo que hace imprescindible cuidarla y protegerla desde el primer día.

El doctor Pedro Lobos, dermatólogo de Clínica Las Condes sostiene que el sol en el ser humano produce un bienestar psicológico y está asociado a la síntesis de vitamina D, la que tiene un papel destacado en la mineralización de los huesos y en la absorción intestinal de calcio y fósforo. “Si existe una adecuada exposición al sol, la cantidad de vitamina formada en la piel puede ser suficiente para cubrir las necesidades, sin necesidad de ser aportado por la dieta”, comenta el especialista.

Pese a los beneficios que puede aportar el sol, los daños que éste puede ocasionar en la piel son muchos, tanto en niños como en adultos. El doctor Lobos asegura que “un niño puede desarrollar cáncer de piel, aunque es muy raro. Se estima que durante los primeros 18 años de vida una persona recibe el 80% de la radiación solar que recibirá durante toda su vida. Por lo tanto, la protección solar debe comenzar desde los primeros meses de vida, como una manera de prevenir el cáncer de piel en la adultez”.

Los cuidados durante el verano
La recomendación del doctor Lobos es que los niños menores de 6 meses deben evitar en forma estricta la foto exposición. De 6 meses a 1 año deben usar ropa protectora adecuada y fotoprotectores con un factor 30 como mínimo. Agrega que los niños en la playa, la plaza, el patio de la casa o caminando por la calle, al igual que los adultos, deben seguir pautas de protección, entre las que destacan:
-No exponer al sol a bebés y niños pequeños. Los protectores solares se pueden empezar a usar en niños mayores de 6 meses, exponiéndolos al sol moderadamente y nunca entre las 10 y las 16 horas.
- Utilizar protector solar de amplio espectro (UVB- UVA), con factor de protección 30 o más, antes de exponerse al sol y renovar el mismo cada dos horas o luego de un baño o transpiración excesivas. El protector debe utilizarse siempre, aún en días nublados en donde la radiación solar sólo disminuye su intensidad.
- Utilizar ropa adecuada, que aumente la protección solar como sombreros de ala ancha o gorras con visera, poleras y pantalones de trama cerrada y de colores oscuros.
- No resguarde solamente a los niños tras un quitasol, pues los rayos ultravioleta caen verticalmente, rebotan en el suelo y llegan a las personas reflejados en diagonal. Estas radiaciones no producen calor, por lo que los niños pueden quemarse por descuido, incluso cuando hay brisa o cielo nublado.
- Los rayos solares atraviesan el agua y queman con más intensidad. Por eso es importante proteger la piel incluso cuando los niños van a estar dentro del agua y aplicar bloqueador después de que han salido de ella.

Protectores solares
Lo más efectivo contra los efectos del sol es el bloqueador solar. Sin embargo, antes de usar uno se recomienda consultar a un especialista sobre cuál es el bloqueador indicado según el tipo de piel, ya que el ácido para-aminobenzoico (PABA), el principal ingrediente activo de los protectores solares, puede provocar alergia. Para probar la sensibilidad al PABA, se recomienda probarlo en el antebrazo unos días antes de exponerse al sol.
También es necesario prestar atención a las indicaciones del envase, pues la mayoría de los productos bloquea la radiación UVB -que es la causante del bronceado, pero también de quemaduras y riesgo de cáncer- pero pocos productos protegen contra la radiación UVA, que penetra más lentamente y provoca manchas, envejecimiento cutáneo y riesgo de cáncer.

Los especialistas señalan que los filtros que realmente protegen la piel son aquellos de factor quince y más. Si una persona demora diez minutos en broncearse, al exponerse al sol y usar un filtro factor 15 demorará quince veces más esos diez minutos, es decir estará protegido por 150 minutos. En los niños es importante usar productos altamente resistentes al agua y repetir la aplicación constantemente.

Quemaduras de sol
La quemadura solar es una alteración visible que aparece pocas horas después de la exposición al sol. En los niños puede tener efectos muy graves a largo plazo, ya que se afirma que dos o más quemaduras solares con ampollas en la niñez pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel en la edad adulta.
Las investigaciones de la Fundación del Cáncer a la Piel, han concluido que si un niño se protege del sol a partir de los 6 meses de vida, durante la niñez y adolescencia, las probabilidades de daño solar o de desarrollar cáncer de piel se reducen enormemente.

La piel de un bebé tiene menor capacidad de refrescarse por sí misma, por lo tanto, una quemadura solar a esta edad deben transformarse en una emergencia médica. En estos casos los bebés ser puestos de inmediato en un lugar fresco y a la sombra, aplicar compresas frías, hidratarlos en forma adecuada y de acuerdo a la magnitud. Luego, consultar en un servicio de urgencia o con un dermatólogo.



Fuente: artículo publicado en revista PadresOk

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A qué edad pueden viajar los niños sólo con el cinturón de seguridad del auto?
Recuerda, hasta los ocho años es obligatorio que viajen atrás.
Una buena medida es fijarse que estando sentados con la espalda apoyada en el respaldo de su asiento, los pies alcancen el piso del auto. Si el cinturón no pasa sobre su pecho, se puede utilizar un adaptador para cinturón, que lo fija a la altura del pecho.

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